Esa fue la frase que más escuché en mis clases de interpretación de teatro, de la mano de Paula Fossati, mi profesora y con quien inicié este bonito camino.
De pequeña era muy vergonzosa y, cuando empecé teatro, a los 15 años, era un saco lleno de inseguridades. Por otro lado, desde pequeña, el mundo de la interpretación ya existía en mí, pero en las cuatro paredes de mi habitación.
Los martes y los jueves se volvieron mis días favoritos de la semana. Esas tardes me enseñaron los valores y la importancia de la interpretación. Descubrí mi voz, descubrí todo un lenguaje nuevo, descubrí la importancia de trabajar en equipo, de la escucha y del estar. Entendí que aquella frase iba mucho más allá de estar encima de un escenario, sino que también era una manera de vivir la vida: estar en el presente, todo el rato, de una manera irrepetible.
Me enamoré de actuar por lo que me hacía sentir. Me enamoré de lo bonito que se siente al estar rodeada de un equipo e ir todos a una. Me enamoré de poder entender nuevas vidas, personalidades y comportamientos. Pero, sobre todo, me enamoré de poder viajar emocionalmente y de hacer que la gente viajara conmigo.
Cuando llegó el momento de seguir formándome, tuve claro que quería llevar todo aquello un paso más allá. Me fui a Barcelona y estudié en la Escuela Superior de Arte Dramático de Eòlia, donde me especialicé en teatro de texto y actuación delante de cámara. Allí pude descubrir y probar diferentes registros, desde los textos clásicos y contemporáneos hasta el teatro físico, el clown y la performance.
Durante esos años también empecé a prestar cada vez más atención al trabajo corporal, algo que llevaba tiempo llamándome la atención. Así llegó la danza contemporánea y, más tarde, el teatro físico. Ambas disciplinas se han convertido en una parte esencial de mi recorrido y siguen acompañando mi formación como intérprete. A lo largo de estos años he ido sumando experiencias en diferentes proyectos de teatro, cortometrajes y publicidad, tanto en escena como delante de la cámara.
Hoy continúo desarrollando mi carrera entre el audiovisual y el teatro, con la misma curiosidad que el primer día y la convicción de que cada proyecto es una nueva oportunidad para aprender, conectar y seguir descubriendo todo lo que la interpretación todavía tiene por enseñarme.
Cris Biedma
Línea temporal de proyectos
Un recorrido cronológico por el teatro y el audiovisual, del presente hacia los inicios.
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